Si te ha llegado una multa y no puedes pagarla, es normal que sientas cierta inquietud y preocupación sobre cuáles pueden ser las consecuencias. Y es que, tanto en el caso de multas administrativas como penales, la falta de pago puede derivar en recargos, embargos o medidas más graves si no se actúa a tiempo.
Por eso, en este post te contamos qué pasa si no puedes pagar una multa, cuánto tiempo tienes para hacerlo y, sobre todo, qué soluciones existen para evitar que tengas que afrontar consecuencias mayores.
Tipos de multas y sus diferencias
Antes de ver qué pasa si no pagas una multa, debes saber que las consecuencias, sanciones y procedimientos serán distintos en función del tipo de multa. Así, podemos distinguir principalmente entre multas administrativas y penales:
Multas administrativas
Se trata de sanciones económicas impuestas por una administración pública cuando se incumple la ley. No obstante, no implican la comisión de un delito –por lo que no están penadas con cárcel–, sino una infracción dentro del ámbito administrativo.
Dentro de las multas administrativas se incluyen, entre otras, las de tráfico, que se aplican cuando se vulneran las normas de circulación. Estas infracciones se clasifican en tres niveles según su gravedad: leves, graves y muy graves.
Las infracciones leves conllevan sanciones económicas de hasta 100€ y no suponen la pérdida de puntos; las graves implican multas de 200€ y, en ocasiones, pérdida de puntos, mientras que las muy graves acarrean una sanción de 500€ y siempre se pierden puntos. En casos excepcionalmente graves las sanciones pueden llegar a ser mayores.
Además de las multas de tráfico, dentro de las multas administrativas se incluyen, por ejemplo, las emitidas por la policía local o el ayuntamiento de la localidad. En todos los casos, la sanción se tramita mediante un procedimiento administrativo y el ciudadano puede presentar alegaciones o recursos dentro del plazo establecido.

Multas penales
En cambio, las multas penales son impuestas cuando una conducta está tipificada como delito en el Código Penal. A diferencia de las administrativas, estas sanciones se establecen dentro de un procedimiento judicial y forman parte de una condena dictada por un tribunal.
Lo más habitual es que se aplique el sistema de días-multa, que fija una cantidad económica diaria que debe pagarse durante un número concreto de días establecido por la sentencia. Para calcular dicha cantidad, el juez tendrá en cuenta tanto la gravedad del delito como la capacidad económica de la persona condenada.
Además, las consecuencias del impago de una multa penal son más graves, pudiendo incluir incluso la entrada en prisión, como veremos más adelante.
¿Cuánto tiempo tienes para pagar una multa?
Si te preguntas cuánto tiempo hay para pagar una multa, lo cierto es que el plazo dependerá del tipo de sanción y el procedimiento en el que se imponga. En las multas administrativas, el plazo de pago suele abrirse cuando la sanción se notifica oficialmente al infractor, y viene especificado en dicho documento.
Respecto a las multas de tráfico, en primer lugar se abre un periodo de pago voluntario durante el cual es posible beneficiarse de un 50% de descuento, que tiene una duración de 20 días naturales. Posteriormente se abre una segunda fase de 45 días desde la notificación en la que podrás hacer el pago sin descuento.
¿Pero qué pasa si no pagas una multa de tráfico en este periodo? En este caso, la multa entra en vía ejecutiva y se aplica un recargo por demora del 10%. Si sigues sin pagar, entra en juego Hacienda, que te enviará una notificación de providencia de apremio y aumentará el recargo hasta el 20%. Además, si pasa el tiempo y sigues sin pagar la multa, la Agencia Tributaria puede llegar a embargar tus cuentas y salarios para satisfacer el importe.
En el caso de las multas penales, el plazo para pagarlas se fija en la propia resolución judicial, pudiendo abonarse de una sola vez o de forma fraccionada.

¿Qué pasa si no pagas una multa? Consecuencias
En caso de que estés atravesando dificultades económicas y no tengas liquidez suficiente para afrontar tus cargas, puede que te preguntes: ¿qué pasa si no pago una multa?
Aunque las consecuencias concretas pueden depender del tipo de multa, por norma general serán las siguientes:
- Pérdida de descuentos: lo primero que ocurrirá será que perderás la posibilidad de pagar con una reducción por pronto pago.
- Recargos sobre la deuda: si no pagas en el periodo voluntario, se impondrán intereses sobre la multa, lo que aumentará la cantidad total a abonar.
- Embargo de cuentas y salarios: en caso de que sigas sin pagar, las autoridades pueden retirar directamente de tu cuenta bancaria el importe pendiente. Si no hay dinero suficiente para cubrirlo, pueden embargar parte de tu salario, retener tu devolución de la Renta u otras cantidades pendientes de cobro, e incluso quedarse con bienes como tu vehículo.
Asimismo, en el caso de las multas penales, primero se intenta cobrar la deuda mediante los mismos mecanismos económicos, como el embargo de cuentas y bienes. Sin embargo, el derecho penal contempla una medida adicional si el pago no se realiza.
En caso de que la multa no se abone y no se justifique adecuadamente la insolvencia o falta de recursos, el juez puede aplicar la llamada responsabilidad personal subsidiaria, que permite sustituir la cantidad pendiente por otras penas previstas por ley.
¿Puedes ir a la cárcel por no pagar multas?
Si se trata de una multa administrativa, no irás a la cárcel por no pagarla, sino que será reclamada mediante un procedimiento de apremio que puede incluir embargos de cuentas, salarios o bienes.
No obstante, la situación cambia cuando se trata de una multa penal, dado que si no se paga y no se demuestra que se carece de recursos, el juez puede aplicar la responsabilidad penal subsidiaria. Esto significa que la multa impagada puede sustituirse por otras medidas legalmente previstas, como días de privación de libertad o trabajos en beneficio de la comunidad.
Por tanto, sí puedes ir a la cárcel por no pagar multas penales, estableciéndose un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias sin pagar, aunque en el caso de delitos leves se puede cumplir mediante localización permanente.

¿Qué hacer si no puedes pagar una multa?
Ahora que ya sabes qué pasa si no puedes pagar una multa, vamos a ver qué soluciones existen en caso de que no dispongas de liquidez para afrontar la sanción en el plazo previsto.
Aplazar o fraccionar el pago
Una de las soluciones más habituales es solicitar un aplazamiento o fraccionamiento del pago ante la administración o el juzgado, en el caso de multas penales. De esta forma, se puede pagar una multa a plazos, ajustando la obligación a tu capacidad económica.
Para que te concedan esta opción, tendrás que enviar una solicitud formal y acreditar que atraviesas dificultades económicas, presentando documentos como certificados de desempleo o declaraciones de ingresos, entre otros.
Si se concede, esta alternativa evita que la deuda pase a vía ejecutiva y minimiza el riesgo de recargos o embargos, siempre que se cumpla con el pago fraccionado acordado.
Recurrir la multa
Si consideras que ha habido un error al imponerte la multa, tienes derecho a presentar alegaciones, normalmente en un periodo de 20 días tras la notificación, aunque este plazo puede variar según la administración o el tipo de infracción.
Cuando presentes el recurso, conviene que aportes pruebas que respalden tu argumentación, como fotografías o documentos que demuestren errores en la identificación, en la medición de la infracción o en la interpretación de la normativa. La resolución del recurso indicará si la sanción es anulada, reducida o confirmada, según lo que se considere legalmente procedente.
Pedir un préstamo personal
En caso de que no dispongas de liquidez inmediata, una buena solución puede ser solicitar un préstamo personal que cubra el importe de la multa. Así, podrás aprovechar los beneficios de pronto pago, evitar recargos y, sobre todo, embargos o responsabilidad penal subsidiaria, en caso de multas penales.
Se trata de una estrategia especialmente útil cuando otras alternativas, como aplazamientos o recursos, no son viables o no han sido concedidas. No obstante, debes calcular los intereses y asegurarte de que la cuota mensual sea sostenible, de forma que no empeore tu situación económica.

Empeñar tu coche
Si prefieres no atarte a un préstamo pero necesitas liquidez y no quieres perder tu vehículo, una excelente solución es el empeño de coches con empresas especializadas, como Crediting.
Con esta alternativa, recibirás hasta el 50% del valor de tasación de tu vehículo en menos de 48 horas, en un proceso completamente online. Pero lo mejor de todo es que podrás seguir conduciendo tu coche aunque esté empeñado, solo tendrás que pagar una cuota mensual cuya cantidad y plazo adaptaremos en función de tus necesidades.
El empeño de vehículos suele resultar más económico que los préstamos y permite disponer de capital de forma rápida y sencilla, sin necesidad de aportar un amplio historial crediticio ni pasar por largos trámites burocráticos.










